Contando dragones

Culpamos de las crisis al sistema, a las empresas o las personas que nos hacen daño o no se comportan como es debido. La definición de sistema es la de un organismo formado por varios elementos que trabajan entre sí por un bien común y que se regula y ayuda para su buen funcionamiento,  a la vez que vela por la supervivencia de todos y del propio sistema. En los sistemas cada uno forma parte de un todo. La empresa en realidad se debería formar con el mismo fin , producir productos necesarios para el desarrollo y bienestar  de las personas y del medio ambiente en el que viven y  se desarrollan. Las empresas forman también sistemas en las que todos los componentes son necesarios para que funcionen.

Si tomáramos a la humanidad como sistema, con el fin común del desarrollo óptimo de sus componentes,  en este caso de los humanos,  y a las empresas como surtidores de bienestar para los miembros de la misma empresa y para el del sistema humanidad  ¿ que papel jugarían las personas?.  La persona es la protagonista de la película,  de ella se trata todo,  pero se nos ha olvidado la importancia de su papel en todo esto,  la persona se ha olvidado que es un ser consciente e inteligente con miles de posibilidades intrínsecas en ella,  y anda buscando fuera, todo lo que esta ya en ella,  la inteligencia,  la energía vital de poder hacer y la capacidad de amar. Y aquí estamos buscando que nos valoren, que nos reconozcan y que nos amen,  y para ello hacemos todo lo posible enajenandonos,  en definitiva perdiendo la consciencia de SER. Así andamos las personas que formamos sistemas familiares, sistemas empresariales, políticos y gubernamentales que forman la  humanidad. De esta forma nos encontramos padres y madres necesitados de reconocimiento,  de amor,  de sentirse poderosos o valiosos que generaran hijos con las mismas carencias, lo mismo ocurre en las empresas y organizaciones tanto gubernamentales como en entidades financieras con lideres y empresarios necesitados de lo mismo, poder, valoración y reconocimiento. Cualidades que si no se reconocen en el propio individuo difícilmente las podemos exigir del entorno,  dado que está en la misma situación de carencia. Por ello es necesario un nuevo paradigma en las instituciones.  La conciencia de la consciencia es lo que debemos enseñar los pedagogos, conciencia de lo que somos, conciencia del cuerpo que nos transporta,  aprender a escuchar las señales del cuerpo,  aprender a escuchar los mensajes que nos da el exterior, los mensajes que nos dan nuestros compañeros, amigos y  familiares que en realidad son nuestros espejos. Ese es el verdadero problema y la verdadera crisis. Pero todo necesita su tiempo, desaprender lo aprendido para encontrarse con cada uno de nosotros,  seres conscientes que formamos parte de una gran consciencia.